
La finca dispone de 25.000 m2, en donde se cultivan una amplia selección de árboles frutales, como cerezos, albaricoques, higueras, naranjos, ciruelos, limoneros y la recién sembrada viña para la próxima elaboración de vino propio. Toda la fruta producida en la finca está a disposición de los clientes. Además cuenta con unos huéspedes que harán las delicias de los más pequeños, se trata de un pony, un pequeño rebaño de ovejas y algunas gallinas. La finca está delimitada con típica pared seca mallorquina (piedra). Cuenta con una barrera de apertura y cierre automático con vídeo portero.